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martes, 24 de abril de 2012

Instrucciones para LLorar. Julio Cortázar (ilustradas)


 Esto NO
1. Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza.










Observe la posición de la boca
2 .El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente.           

3. Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca.

Hormigas, usted imagine el pato.


4. Llegado el llanto, se tapará con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia adentro. (ejemplos 1 y 2)

5. Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto.

6. Duración media del llanto, tres minutos.



Ejemplo 1 

Ejemplo 2

domingo, 10 de abril de 2011

WAGNER al final del mundo….


"Si el hombre en la vida rinde homenaje al principio de belleza, si se regocija de esta belleza manifestada por su cuerpo, el sujeto y la materia artística de la reproducción de dicha belleza son el hombre mismo, viviente y perfecto. Su obra de arte es el Drama y la redención de la plástica es precisamente el desembrujamiento de la piedra, el retorno al hombre de carne y hueso, el paso de la inmovilidad al movimiento, de lo monumental a lo actual".
R. Wagner



No sé cómo empezar una reflexión acerca de Wagner y la obra de arte total desde el punto de vista intelectual. Sobre todo porque hasta ahora mi conocimiento sobre la obra de Wagner se remitía a conocer someramente algunas de sus obras más famosas, más por la música que por su significado, y porque me parece que volver a intelectualizar en el tema es como llover sobre mojado, desde mi humilde posición no me veo en condiciones de aportar nada nuevo y corro el riesgo de cometer una barbaridad ante la sapiencia de los entendidos en el tema.
Así que, procediendo con toda la honestidad que me es posible y valiéndome del recurso que me siempre me ayuda a concatenar mis dispersos pensamientos, me he propuesto a escribir estas líneas como una reflexión provocada por el espíritu wagneriano y sus implicaciones en este innombrable S. XXI, a riesgo de parecer salpicada por un pesimismo Schopenhauer-iano
Al encontrarme ahora de manera un poco más profunda con su propuesta de “Obra de Arte Total” en la que prevalece el ideal del arte como transformador del hombre y del mundo, me hace pensar en la verdadera utilidad del arte hoy por hoy, en un mundo donde importan más las posesiones y las personas se alejan cada vez más de la belleza sublime para refugiarse en una belleza pre fabricada y banal. ¿A quién puede interesarle lo que hagamos las personas dedicadas al arte, cuando aparentemente la necesidad de supervivencia económica es potencialmente mayor? Cubrir las necesidades básicas y ocupar el poco tiempo restante en nada, pasar unas horas frente a la T.V, salir a tomarse unas copas y desgastar las pocas energías que quedan en un bar o una disco, dormir la resaca y volver a trabajar al inicio de la semana. En esto se ha convertido la vida de una mayoría considerable de ciudadanos alrededor del mundo. ¿Y el arte?, ¿qué lugar ocupa?
El arte, como un ente transformador de la cultura, como la máxima interpretación de la belleza ha tenido que sucumbir en no contadas ocasiones a los nada exigentes gustos del hombre actual. El arte, como lo planteaba Wagner, hecho para “elevar a las personas” ha quedado hundido en el ego grandilocuente de “creadores” cuya más alta meta es ser reconocidos y aplaudidos por “su” obra, dejando atrás la concepción de arte como comunión de los sentidos y de los hombres en el disfrute, regocijo y celebración de la belleza. El sentido comunitario del drama propuesto por Wagner, el confluir de las artes para lograr influir sobre la humanidad, cambiar al mundo, sensibilizar a cada ser humano, sigue siendo una utopía un tanto ingenua. El individualismo es la doctrina que hoy lleva la delantera, pisando lo más alto para salvar la cabeza en palabras de Aute, la supervivencia del más apto a la manera de Darwin.
El espíritu romántico con un toque adolescente de tratar de cambiar al mundo encuentra poco eco en nuestra realidad, infestada e infectada de hiperinformación y consumo y el arte lamentablemente escapa en pocas ocasiones, o quizá, por ser excepciones la repercusión no es tan notable y terminan arrinconadas entre tanto cartel luminoso y vacío.
Sin embargo, para aquellos que seguimos creyendo en una luz al final del túnel, que conservamos secretamente la esperanza de que el arte constituya el arma más fuerte, aquellos capaces de emocionarnos idiotamente como Cortázar ante los destellos de belleza que podemos encontrar en lo que vemos, aquellos que soñamos con la posibilidad de brindar un pequeño refugio entre tanta guerra, los que desde nuestras posibilidades seguimos trabajando desinteresadamente y nos conformamos con modificar a un solo espectador, encontraremos siempre en el genio de Wagner un impulso para no decaer. Si algo puedo rescatar de lo que he conocido sobre su vida es que para ser un gran hombre no hace falta ser perfecto, sino soñar con la perfección de un mundo que parece estar llegando a su final.

sábado, 22 de enero de 2011

La tela de Penélope o quién engaña a quién


Hace muchos años vivía en Grecia un hombre llamado Ulises (quien a pesar de ser bastante sabio era muy astuto), casado con Penélope, mujer bella y singularmente dotada cuyo único defecto era su desmedida afición a tejer, costumbre gracias a la cual pudo pasar sola largas temporadas.

Dice la leyenda que en cada ocasión en que Ulises con su astucia observaba que a pesar de sus prohibiciones ella se disponía una vez más a iniciar uno de sus interminables tejidos, se le podía ver por las noches preparando a hurtadillas sus botas y una buena barca, hasta que sin decirle nada se iba a recorrer el mundo y a buscarse a sí mismo.

De esta manera ella conseguía mantenerlo alejado mientras coqueteaba con sus pretendientes, haciéndoles creer que tejía mientras Ulises viajaba y no que Ulises viajaba mientras ella tejía, como pudo haber imaginado Homero, que, como se sabe, a veces dormía y no se daba cuenta de nada.


Tomado de www.librosenred.com

miércoles, 13 de enero de 2010

Brecht Dixit



Caracas 10/09/09

Esta mañana me he levantado y no precisamente con la misma energía de los Hombres G, mientras me vestía sin saltos mortales, veo las noticias en la tele a ver que es lo que me espera este día. Usualmente acepto los dimes y diretes, tolero las necedades políticas, los discursos aburridos, me trago la indignación, escucho el prontuario de fallecidos que luego corroboro al salir de mi casa cuando paso por la Morgue de Bello Monte, al ver el gentío que espera como esperando a Godot. Usualmente tengo un millón de cosas que hacer que me ocupan la mente, pero hoy, aunque seguía teniendo muchas cosas que hacer no puede quitarme de la cabeza un reportaje sobre los 10 años de la tragedia de vargas, no vi mucho porque era hora de irme, pero lo que vi fue suficiente para entender, no entender no, reflexionar acerca de lo que nos está pasando. En este reportaje se mostraba como están las cosas 10 años después de lo ocurrido, nosotros ya lo sabemos, parece que no hubiese pasado el tiempo, pero lo que me rebosó la paciencia fue escuchar a un grupo de habitantes declarar que ahora (si ahora en el 2009) les están echando una mano, que ahora tiene luz y agua, que ahora.... y que gracias, que muchas gracias.

Venezuela y todos su habitantes pareciéramos tener el perfil psicológico de una mujer maltratada por cada uno de los maridos que ha tenido, y que siempre piensa que el próximo seguro es mejor y que esta vez sí, hasta que el otro también la golpea y la deja moreteada, acabada, sufrida, y ella espera que el que venga no sea tan malo, sin darse cuenta que es ella quien tiene que decir basta, quien tiene que cambiar su patrón de conducta y no esperar que el marido que venga ojalá y no la golpee, es ella quien tiene que poner las reglas y decir, no tú no me haces esto porque yo valgo, y hacerse respetar y entender que es un orgullo para el marido estar con ella y no al revés.

Tenemos señoras y señores baja autoestima, creemos que todo es un favor, que fulano o sultano es tan bueno conmigo que dios lo bendiga, que me da pan, que me da unos bloques, que me da un poquito de agua, que me pone un bombillo, que me dice que mando yo y me administra la plata, figúrate tu que no tengo que ni siquiera pensar un poquito, porque él, tan bueno, lo hace por mí y me dice que decir y me hace entender la verdad que hasta ahora yo no había visto. Tan bueno mi marido.

Esta es una historia que se repite, desde hace diez, veinte, treinta años , y que se seguirá repitiendo si importar ideología y color , hasta que nosotros, cada uno de nosotros, no los de un lado o los del otro, no los pobres o los ricos, los inteligentes o los ignorantes, los profesionales o los que no lo son, sino ABSOLUTAMENTE TODOS en conjunto al fin entendamos que no podemos dejar que nos maltraten que nos vean las caras de pendejos y que hagan con nosotros lo que la majestad de turno le parezca. Ni ahora ni nunca el poder lo ha ejercido el pueblo, el poder lo ejerce siempre quien está al mando, que aprieta aquí y suelta allá, que nos hace creer que nos ama pero lo que verdaderamente ama es al poder que le damos como corderos.

Según una cuña de tv en Venezuela están creciendo muchas cosas, y es cierto, pero lo que está creciendo la intolerancia, está creciendo el sectarismo, está creciendo la ignorancia, está creciendo la necedad, esta creciendo la impaciencia, están creciendo discursos huecos, trasnochados está creciendo la ceguera.

Otra dice que "a Venezuela cómo la quiero", y esa es otra mentira, a Venezuela no la queremos ninguno, porque de hacerlo las cosas habrían sido de otra forma, desde hace mucho tiempo ya.

"Primero es comer, después la moral" escribió el maestro alemán, y mientras esta fórmula siga gobernando nuestro pensamiento seguiremos quejándonos, seguiremos sufriendo, seguiremos echándole la culpa al marido de turno, seguiremos aguantando.

Citando nuevamente a Brecht culmino diciendo : "La crisis se produce cuando lo viejo no acaba de morir y cuando lo nuevo no acaba de nacer."

Saludos a todos.
N.P

martes, 1 de diciembre de 2009

La lucha empieza por ti



La responsabilidad, el cariño hacia ti mismo, la madurez para aprender a decir "No" o para hacer valer tus derechos, son valores muy importantes para ayudar a que esta epidemia no siga ganando víctimas. Pensar que no puedes hacer nada al respecto no tiene sentido, ayúdate y ayuda a tus familiares y amigos a entender más. No al contagio, no al abuso, no a la discriminación, No a la muerte.

El SIDA no tiene edad, sexo o condición social. Todos estamos en riesgo.

Piensa con la cabeza! La lucha empieza por ti!

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